Lupita y Armando hunden al municipio de Salvador Alvarado entre aguas negras y traición…

Lupita y Armando hunden al municipio de Salvador Alvarado entre aguas negras y traición…

En Salvador Alvarado, el olor que más duele no es solo el de las aguas negras estancadas en la Colonia Militar, sino el hedor más profundo y corrosivo: el de la podredumbre política que se ha enquistado como plaga en el corazón de su gobierno local. No es una metáfora excesiva, es una realidad brutal. Aquí no estamos hablando solo de drenajes colapsados o de colchones arruinados por aguas fétidas, estamos hablando del colapso moral de una administración que ha confundido el poder con el privilegio, y la gestión pública con una herencia conyugal.

La alcaldesa Lupita de Camacho ha demostrado que el poder también puede heredarse como una finca mal administrada. Asumió el cargo con la promesa tácita de limpiar el desastre de su antecesor —y esposo— Armando Camacho Aguilar, pero lo único que ha hecho es prolongar el ciclo del descrédito y la incompetencia. Gobernar no es una boda, y menos aún una telenovela. La política no puede reducirse al guión romántico de una pareja que, en lugar de construir futuro, sigue cavando el mismo agujero, ahora lleno de aguas negras, literal y metafóricamente.

¿Dónde está la sensibilidad? ¿Dónde está el compromiso público? Lo cierto es que la única sensibilidad mostrada por la administración de Lupita ha sido hacia los reflectores. Posan cuando hay cámaras, aparecen cuando hay beneficio político, pero desaparecen como sombras cuando el pueblo exige respuestas. La gestión de problemas tan elementales como el drenaje debería ser pan de cada día de un gobierno funcional. Aquí, sin embargo, ni el pan ni el día llegan.

Y mientras la ciudadanía sufre con los muebles empapados de miseria, el gobierno sigue haciendo enroques políticos con una lógica perversa: no se trata de poner al más capaz, sino al más obediente. María Isaura Bejarano Lugo, hoy gerente de JAPASA, llegó ahí no por méritos técnicos sino por lealtades y cuotas políticas, y su paso por la Secretaría del Ayuntamiento ya dejaba ver una vocación más orientada a encubrir que a resolver. Su silencio frente a las denuncias ciudadanas no es omisión, es complicidad. Y su inacción frente a un problema sanitario que amenaza con convertirse en crisis humanitaria es, sencillamente, criminal.

La situación es más grave de lo que parece, no solo porque se trate de aguas negras inundando hogares, sino porque refleja una decadencia institucional que ya no puede maquillarse con discursos, ni disimularse con redes sociales. Esta es una tragedia cotidiana, silenciada por conveniencia, soportada por un pueblo anestesiado y castigado por atreverse a exigir.

Pero que no se equivoquen los aldeanos del poder: el pueblo no olvida. Aunque hoy parezcan adormecidos por dádivas y simulacros de atención, cada colchón perdido, cada mueble dañado, cada niño que duerme con el olor a podrido en sus pulmones es una semilla de indignación. Y cuando brote la rabia, cuando la dignidad se sacuda la modorra, no habrá romanticismo político que los salve.

GOTITAS DE AGUA:

El verdadero drenaje que necesita Salvador Alvarado no es el que corre por debajo de sus calles, sino el que circula por los pasillos del poder local: uno donde fluyen el amiguismo, la corrupción, el cinismo y la traición a la ciudadanía. Hasta que ese sistema no sea desazolvado, el hedor de la política seguirá siendo más fuerte que el de las aguas negras.

Lo cierto es que la gerente de Japasa, María Isaura Bejarano, continúa simulando un grave problema del drenaje público en la Colonia Militar, donde se le ha pedido que resuelvan por teléfono, incluso acudieron a las oficinas de Japasa, posteriormente se publicó en redes sociales y, finalmente acudieron, porque las aguas negras inundó a los vecinos de una cuadra, sin embargo, a una semana de eso no resolvieron el problema, ya que continúa igual la situación, el olor es horrible y las familias temen que si llueve otra vez se inunden con aguas negras. Algunas familias ya perdieron colchones y los muebles de sus hogares se mojaron porque en plena lluvia de la semana pasada se metió por las coladeras de los baños las aguas negras generando un daño real a las personas porque no se puede vivir en esas condiciones. Y las autoridades posando para la foto en los mejores restaurantes de la localidad. “Si cierran la puerta, apaguen la luz”. “Nos vemos mañana”…

Mi columna disponible en los siguientes portales:

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Síntesis de Prensa del Doctor Héctor Muñoz: http://www.sintesisdeprensadrhectormunoz.com/newpreview.php?id=647&tipo=3

Gimperionws Tv: https://gimperionws.tv/category/opinion/page/2/

Entre Veredas: https://www.entreveredas.com.mx/2025/03/ruben-rocha-moya-es-hora-de-sacar-la.html?m=1

Primero Editores: https://primeroeditores.com.mx/opinion/sobre-el-camino-210/

Yo Digo Yo Pregunto: https://yodigoyopregunto.com/2025/03/25/sobre-el-camino-37/

Tamayo Informa: https://tamayoinforma.com/2025/01/09/sobre-el-camino-2/

Revista POLITEIA: https://revistapoliteia.com

Voces Nacionales (Alvaro Aragón Ayala): https://vocesnacionales.com/2025/01/17/culiacan-ya-no-es-lo-que-fue/

OV El Analista: https://ovelanalista.com/columna-sobre-el-camino/