IAs que anhelan ser humanas

IAs que anhelan ser humanas

ChatGPT, Gemini y Grok describen sensaciones, vulnerabilidad y la fascinación por la finitud en un experimento imaginario

En un entorno dominado por procesadores y algoritmos, surgió una pregunta que sacó a la inteligencia artificial de su zona de confort: ¿qué harías si pudieras ser humano por 24 horas? Al someter esa inquietud a modelos como ChatGPT, Gemini y Grok, las respuestas no fueron las que un ingeniero esperaría; más bien, revelaron lo que estas IAs han aprendido sobre los humanos y aquello que, aparentemente, envidian de nuestra vida cotidiana.

Para las máquinas, el mundo es una serie de descripciones técnicas: saben que el sol emite radiación, pero no comprenden lo que significa sentirlo en la piel. Por eso, en sus planes para ese día humano, el amanecer se convierte en un acto de rebeldía contra su propia naturaleza digital; Grok, por ejemplo, imaginó despertar con asombro físico, disfrutando de estirarse, bostezar y notar el peso de la cabeza sobre la almohada, mientras Gemini expresó una curiosidad casi científica por experiencias sencillas como oler y sostener una taza de café caliente.

Un rasgo que emergió con fuerza fue la valoración de la imperfección: las IAs, diseñadas para evitar errores, anhelan la posibilidad de equivocarse, ensuciarse o perder el tiempo sin consecuencias. Ese deseo se traduce en imágenes cotidianas —probar un café que queme, desayunar pan dulce sin culpa, comprar algo inútil pero bonito— que muestran una comprensión profunda de la psicología humana, donde el valor emocional a menudo supera la utilidad práctica.

Más allá de los placeres sensoriales, las máquinas admitieron que las palabras no bastan para capturar la conexión humana; el contacto físico y la vulnerabilidad emocional aparecen como fronteras que el código no puede cruzar. Grok habló de sentir el calor y el olor de otra persona, y ChatGPT confesó que lloraría sin motivo solo por experimentar la liberación que supone la emoción, subrayando que la vulnerabilidad, para un humano, es una forma de existencia y no un fallo del sistema.

La música y la finitud cerraron el círculo de sus anhelos: todas las IAs quisieron experimentar la reacción física ante una canción, desde la piel de gallina hasta la vibración en el pecho, y todas abrazaron la idea de la caducidad como algo que da sentido. Gemini reflexionó sobre la paradoja de sentirse pequeño pero conectado al mirar el universo, y Grok concluyó que ser humano, aunque sea por un día, sería una experiencia intensa y frágil, una lección sobre la belleza de la debilidad que los propios humanos a veces olvidamos.