De agente local a jefe de uno de los cárteles más violentos de México
Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, murió tras resultar gravemente herido en un operativo militar en Tapalpa, Jalisco, y fallecer durante su traslado aéreo a la Ciudad de México. Considerado por las autoridades como fundador y líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), fue durante años uno de los fugitivos más buscados del país y símbolo de la expansión y brutalidad del crimen organizado en México.
Nacido en 1966 en Michoacán, Oseguera pasó una etapa en Estados Unidos donde fue condenado en 1994 por conspiración para distribuir heroína; tras cumplir parte de su condena regresó a México y, después de un paso por la policía en Jalisco, retomó actividades delictivas. Su carrera criminal lo llevó a ocupar puestos de mando en estructuras previas como el Cártel del Milenio, hasta consolidar, junto a su cuñado Abigael González Valencia, lo que sería el CJNG, aprovechando vacíos de poder y alianzas familiares.
El ascenso de El Mencho se cimentó tanto en la violencia como en la estrategia: mediante matrimonios y vínculos con clanes como Los Cuinis logró acceso a redes financieras y logísticas que ampliaron el alcance del grupo. Bajo su mando, el CJNG impuso control sobre cultivos y rutas de tráfico de drogas sintéticas, y desarrolló una estructura que combinó capacidad militar, corrupción y expansión territorial.
La respuesta del Estado y la comunidad internacional lo convirtieron en objetivo prioritario. México y Estados Unidos ofrecieron recompensas millonarias por información sobre su paradero, y la DEA y el Departamento de Estado documentaron la participación del CJNG en la producción y tráfico de metanfetamina y fentanilo, así como en la importación de precursores químicos. El grupo también fue señalado por ataques directos a fuerzas de seguridad y por el uso de armamento de alto poder.
El CJNG, bajo el liderazgo de Oseguera, trascendió fronteras y consolidó redes en varias regiones del mundo, según autoridades estadounidenses. Su capacidad operativa incluyó presencia en estados clave dentro de México y vínculos con proveedores y rutas internacionales, lo que llevó a que en 2025 el Departamento de Estado lo calificara como organización con características de amenaza transnacional, reflejo del impacto y la sofisticación alcanzados por la organización que él dirigió.