Checo Pérez y el Ferrari prestado

Checo Pérez y el Ferrari prestado

Una prueba en Imola que revela el motor secreto de Cadillac y pone a prueba el regreso del piloto mexicano.

Sergio “Checo” Pérez retomará la actividad en pista casi un año después de su última carrera, y lo hará en una prueba muy particular: se subirá a un SF‑23 de Ferrari en Imola para evaluar la unidad de potencia que emplearán los monoplazas de Cadillac. Esto forma parte de una estrategia para poder medir minuciosamente y con precisión la potencia de los nuevos motores, en cada kilómetro que pase.

La colaboración entre Ferrari y Cadillac será clave en el arranque de la escuadra estadounidense: Ferrari suministrará la unidad de potencia que utilizarán, al menos, durante los primeros dos años de la asociación. Como parte de ese acuerdo técnico, la Scuderia ha cedido uno de sus chasis para que Checo pueda familiarizarse con el comportamiento del motor dentro de un coche de referencia, y así acelerar el proceso de adaptación de pilotos e ingenieros.

Las pruebas en Imola están programadas para los días 13 y 14 de noviembre, y representan la primera actividad dinámica de Pérez desde su presencia en el Gran Premio de México a principios de noviembre. Aunque el piloto mexicano había anunciado que su regreso en entrenamientos sería cercano, el hecho de hacerlo en un Ferrari añade un componente inusual: no será con el monoplaza definitivo de Cadillac, sino con un SF‑23 preparado para integrar la unidad de potencia actual de la marca estadounidense.

Checo llega con la expectativa de recuperar ritmo y sensaciones tras un largo paréntesis competitivo: su última carrera competitiva fue el 8 de diciembre en Abu Dhabi, en una etapa complicada de su trayectoria. El programa en Imola le dará dos jornadas completas de trabajo para “sacudirse el polvo”, reencontrarse con la velocidad y comenzar a estructurar las primeras conclusiones junto a los ingenieros; el propio piloto ha advertido que el inicio será arduo y complicado, aunque no descarta pelear por podios cuando el proyecto esté en marcha.

El monoplaza que usará se trata de un SF-23 anteriormente pilotado por Ferrari en 2023, siendo ajustado del mismo modo que serán las unidades tanto de Checo como de Valtteri Bottas. Mientras muchos consideran bajo el rendimiento de Ferrari durante este 2025, sus motores siguen siendo un activo valioso. Las pruebas en Imola servirán para demostrar de qué será capaz la escudería Cadillac utilizando estos motores en el próximo GP 2026.