Defensa denuncia difamación y alega irregularidades procesales tras peritaje; Jessica Bustos mantiene que fue víctima y busca visibilizar la violencia digital.
Ricardo Pérez y José Luis Slobotzky, conductores del popular podcast La Cotorrisa, enfrentan un proceso legal tras una denuncia por acoso sexual presentada por la influencer Jessica Bustos. El conflicto estalló a raíz de comentarios de carácter sexual dirigidos a Bustos en el episodio 308 del programa, contenido que fue retirado poco después de su publicación ante la polémica generada.
El episodio motivó la reacción del esposo de la afectada, el creador de contenido Xuxo Dom, quien señaló el daño emocional sufrido por su pareja. Inicialmente Jessica Bustos anunció en sus redes que había interpuesto una denuncia contra “creadores de contenido” sin dar nombres, y más tarde tanto medios como Xuxo Dom identificaron a Ricardo Pérez y Slobotzky como los señalados.
Bustos afirmó que la situación había afectado a su familia, su honor y su autoestima, y explicó que la carpeta de investigación se encontraba en etapa de integración; prometió compartir más detalles conforme avanzara el proceso. Mientras tanto, los conductores de La Cotorrisa mantuvieron silencio público durante las primeras fases del caso, aunque posteriormente su equipo emitió una disculpa que, según el entorno de Bustos, no bastó para detener los ataques y burlas en redes.
El 30 de diciembre, Slobotzky publicó un tuit en el que mencionó haber recibido “una gran noticia” sobre el asunto, mensaje que muchos interpretaron como un indicio de un avance legal favorable para los comediantes. Más adelante, la defensa de Pérez y Slobotzky difundió un comunicado en el que acusó a los denunciantes de difamación y aseguró que se había presentado información falsa y tendenciosa; además, afirmó que en una audiencia el juez reconoció violaciones procesales en contra de los conductores.
Entre los argumentos de la defensa se citó un dictamen psicológico de la Fiscalía de la Ciudad de México que, según ellos, concluyó que la persona que se presenta como víctima “no lo era”, dato que su equipo consideró relevante para su estrategia legal. Aun así, el caso permanece abierto y susceptible a cambios si aparecen nuevas pruebas o peritajes; por su parte, Jessica Bustos insiste en considerarse víctima de acoso y violencia digital y busca, junto con su esposo, abrir una conversación sobre las consecuencias emocionales del contenido en internet y los límites del humor con connotaciones sexuales.