Volvió a golpear los precios internacionales del grano la presión de una cosecha mundial récord de maíz, que esta semana cayeron por debajo de los 4 mil 700 pesos por tonelada, lo que se traduce en una señal de alerta para los productores mexicanos, específicamente, para los agricultores de estados como Sinaloa, señaló el especialista en mercado de granos, Samuel Sarmiento Gámez.
Comentó que con base en el más reciente análisis de mercado, el maíz retrocedió 0.7 dólares en la semana, impulsado por una producción global estimada en 1,296 millones de toneladas, exportaciones por 205 millones de toneladas e inventarios finales de 290.9 millones de toneladas, volúmenes suficientes para abastecer la demanda mundial durante casi tres meses.
“Los futuros de maíz a julio de 2026 registraron una caída de 1.5 dólares, para ubicarse en 174 dólares por tonelada, lo que equivale a un precio estimado de 4,687 pesos por tonelada. En tanto, el maíz a septiembre de 2026 también perdió 1.5 dólares, al cotizarse en 173.7 dólares, representando un valor aproximado de 4,682 pesos por tonelada, confirmando una tendencia bajista sostenida en los mercados internacionales”, resaltó.
Asimismo señaló que los futuros de trigo a julio de 2026 bajaron 1.8 dólares, para colocarse en 204.2 dólares por tonelada, lo que representa un precio de 4,294 pesos por tonelada de trigo panificable, considerando una base de 45 dólares.
El analista de AGROCEL advirtió que este comportamiento responde a un mercado claramente sobre ofertado, donde los altos inventarios globales continúan presionando a la baja los precios, en un contexto donde los costos de producción siguen siendo elevados para los agricultores.
“Los inventarios finales son suficientes para cubrir casi tres meses de consumo mundial, lo que limita cualquier repunte en el corto plazo”, señaló.
En ese tenor dijo que para el campo mexicano, esta tendencia representa un riesgo mayor, debido a que precios por debajo de los 4,700 pesos por tonelada dificultan la rentabilidad de los productores, especialmente en regiones altamente dependientes del maíz comercial como Sinaloa, donde el sector ha insistido en la necesidad de apoyos directos y políticas de comercialización más efectivas para poder salir adelante.