Infantino responde al Super Bowl: “El Mundial es 104 veces este partido”

Infantino responde al Super Bowl: “El Mundial es 104 veces este partido”

El presidente de la FIFA apuesta por la escala del torneo frente al espectáculo único de la NFL

El aire en Estados Unidos aún resonaba con el espectáculo de Bad Bunny y la campaña que abrió contra un sistema cuando Gianni Infantino aprovechó el momento para reivindicar la supremacía del fútbol. Mientras el mundo celebraba el clímax anual del fútbol americano, el dirigente de la FIFA lanzó una comparación contundente para recordar que, a su juicio, el Mundial tiene una dimensión que supera cualquier evento singular.

La frase de Infantino —“El Mundial es 104 veces este partido de Super Bowl”— mezcla estadística y retórica con la intención de subrayar que el torneo global no es un estallido puntual, sino una sucesión de emociones. Para él, el Mundial de 2026 no será solo una competencia deportiva: será una experiencia continua que pretende mantener al público en un estado de expectación permanente.

En la narrativa oficial de la FIFA, la escala lo es todo: 104 partidos concentrados en un verano buscan convertir cada encuentro en un episodio con la intensidad dramática de una final. Desde la Ciudad de México hasta Vancouver y Miami, la idea es que cada sede aporte su propia épica, aunque algunos críticos advierten que la sobreabundancia de partidos puede diluir el atractivo de ciertos duelos.

Infantino, sin embargo, reconoce que la ambición exige logística. “Es claro que para poder organizar todo esto tenemos que hacer un gran trabajo de coordinación”, admitió, bajando por un instante del discurso grandilocuente a la realidad operativa. Coordinar sedes, calendarios y husos horarios en tres países implica una precisión de relojería que va más allá del entusiasmo promocional.

El Mundial 2026, organizado por México, Estados Unidos y Canadá, se celebrará del 11 de junio al 19 de julio y promete 125 días de actividad futbolística que arrancan en Ciudad de México y cerrarán en Nueva York. Infantino ha lanzado el guante: propone no un solo espectáculo, sino una sucesión ininterrumpida de ellos. La pregunta que queda en el aire es si el corazón del aficionado podrá latir 104 veces con la misma intensidad que un Super Bowl.