Acuerdo firmado en diciembre que refuerza la tendencia de artistas que monetizan su legado
Britney Spears concretó la venta de una participación en los derechos de su catálogo musical a la editorial Primary Wave, según documentos legales consultados por medios especializados. El contrato, fechado el 30 de diciembre, representa un movimiento relevante en la gestión de su obra y se enmarca en la ola de operaciones similares que han transformado la economía de la industria musical en los últimos años.
Aunque los papeles no revelan la cifra exacta, fuentes cercanas al acuerdo describieron la operación como histórica y comparable a otras transacciones de alto perfil en el sector. En la industria circulan referencias a montos millonarios para catálogos de artistas consolidados, por lo que la expectativa sobre el valor de la negociación con Spears ha sido alta desde su filtración.
El acuerdo abarca algunos de los mayores éxitos que definieron la carrera de la llamada “Princesa del Pop”, incluyendo temas emblemáticos como “…Baby One More Time”, “Oops!… I Did It Again”, “Toxic”, “Gimme More” y “Piece of Me”, entre otros. La cesión contempla derechos editoriales y de explotación futura, lo que permite a la editorial gestionar sincronizaciones, licencias comerciales y usos en cine, televisión y publicidad.
Según los documentos, Spears estuvo representada por su mánager Cade Hudson durante la negociación, y fuentes indican que la cantante recibió el cierre del trato con satisfacción, celebrando el acuerdo en compañía de su familia y sus hijos. La operación refleja además una decisión estratégica por parte de la artista para capitalizar su trayectoria y asegurar la administración profesional de su repertorio a largo plazo.
Primary Wave se ha consolidado como un actor activo en la compra y gestión de catálogos de alto perfil, combinando adquisiciones con estrategias de revalorización y posicionamiento cultural. La venta de Spears se suma a una lista creciente de músicos que han optado por transferir total o parcialmente sus derechos, junto a nombres como Justin Bieber, Bruce Springsteen, Bob Dylan y Shakira, en una tendencia que redefine cómo se valora y explota el legado musical.