La agenda de Donald Trump y problemas logísticos retrasan el viaje del club regiomontano en vísperas de la Concachampions
Los Tigres de la UANL enfrentan un complicado panorama en su camino hacia el partido de octavos de final de la Concachampions. La presencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en Ohio obligó a las autoridades a cerrar puntos clave del espacio aéreo, lo que impidió que el equipo pudiera volar a Cincinnati en la fecha prevista. La situación obligó a la escuadra dirigida por Guido Pizarro a regresar a casa y modificar su itinerario.
El club intentó reprogramar su vuelo chárter para la tarde del miércoles, una vez que se levantaran las restricciones, pero se encontró con un segundo obstáculo: la falta de personal en tierra para procesar visados y recibir el vuelo en Cincinnati. Este problema generaba el riesgo de que los jugadores no pudieran ingresar al país, lo que habría convertido el viaje en un esfuerzo inútil.
Ante la imposibilidad de garantizar un desembarque ordenado y el descanso necesario, la directiva decidió postergar la salida para el jueves 12 de marzo a las 8:00 horas. Los futbolistas, que ya se encontraban listos en el aeropuerto, tuvieron que romper la concentración y regresar a sus hogares, alterando por completo la planificación previa al encuentro.
El nuevo itinerario implica que Tigres aterrizará en Cincinnati apenas unas horas antes del silbatazo inicial, programado para las 18:00 horas (Tiempo del Centro de México). Aunque el vuelo chárter reduce tiempos de espera, el desgaste físico y logístico es inevitable, ya que los jugadores deberán adaptarse de inmediato al cambio de presión, postura y estrés del viaje.
Esta situación coloca a los felinos en clara desventaja frente al FC Cincinnati, que ha tenido una semana normal de preparación. Figuras como Guido Pizarro y André-Pierre Gignac deberán responder en condiciones adversas, en un partido que será clave antes de pensar en el encuentro de vuelta, programado para el 19 de marzo en Nuevo León.