México

¿Qué necesita un mexicano para ser feliz?

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Por La Gaceta.me 15 Diciembre 2021

La población califica con un 5,5 sobre 10 su estado anímico y el 15% da muestras de depresión.

Los mexicanos viven en una “eterna esquizofrenia”. Por un rato son felices, después caen en la pesadumbre. Tiene que ver con la situación política que se arrastra por décadas, con las condiciones laborales, la falta de ocio.


Esa es una de las lecturas que puede hacerse de la encuesta publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la primera sobre percepción de bienestar entre la población, con datos subjetivos, es decir, lo que uno siente, en qué lugar del cuadro se sitúa, en el luminoso o en el umbrío. El estado anímico que declaran sobrepasa apenas unas décimas el 5 sobre 10. “Es bajo”, dice la coordinadora de Psicología Organizacional de la UNAM, Erika Villavicencio. Pero dadas las circunstancias lo ve lógico.

No se trata de la pandemia, “eso solo ha venido a agravarlo”. La doctora en Psicología se remonta mucho más atrás. “Puede decirse que los mexicanos tienen tres años de esperanza con los cambios de Gobierno y tres de decepción”. Y así pasan las décadas. Pero no es solo la política. Es una de los países del mundo donde se trabajan más horas y se toman menos días de vacaciones. Donde los salarios son bajos y las jornadas mal estructuradas, con su correspondiente falta de productividad. “Finalmente, uno llega a casa del trabajo y vuelve a salir para el trabajo al día siguiente, sin muchas posibilidades de ocio”, dice Villavicencio, que muestra un panorama emocional desolador.

“México tiene una población con deseos de crecer, de estar bien, una ilusión que década tras década la política defrauda y eso nos pega mucho. Tampoco tenemos una educación del esfuerzo por alcanzar mejores metas, se abunda en la queja sobre los salarios, las jornadas, los jefes, muchos hijos que atender y sin políticas públicas que lo resuelvan. Así que vemos un pueblo pateadísimo y limitado en sus ideales”, explica Villavicencio. Opina además, que el pueblo mexicano está “acomplejado”, sujeto a ciertas costumbres que le cuestan sacrificios simplemente para estar a la altura de lo que creen que esperan los demás, “capaz de endeudarse para tener un buen celular, una buena ropa, una buena fiesta de 15 años, o de sucumbir a las supuestas rebajas del Buen Fin, que en realidad son pagos aplazados”. “Quieren tener popularidad y ser aceptados y eso acaba atentando contra nuestra estabilidad emocional”.