Opinion

20 de marzo nos alcanza, niños contra niños

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Por Leonardo Zamora 28 Marzo 2023

Está claro que los niños absorben lo que ven en los adultos

Está claro que los niños absorben lo que ven en los adultos. Una casa donde no exista la igualdad o la justicia,donde haya falta de sociedad y los gritos, insultos o las peleas entre hermanos sean algo normal, llevarán a los niños a normalizar los comportamientos agresivos.

Tenemos que reconocer que las actitudes negativas, de violencia e injustas, son también causas del bullyng en los menores.

Será imprescindible que entiendan que sus actos tienen consecuencias y que deban hacerse responsables de los mismos. Solo así se acostumbraran a pensar antes de actuar y evitarán comportarse de manera irresponsable.


Recibimos un artículo enviado por el Dr. Antonio Gonzalez González, representante de le Educación Superior en la zona norte del Gobierno del Estado.

Nos pide lo difundamos y lo demos a conocer.

Por eso, con su permiso reproducimos algunos de sus afirmaciones y párrafos importantes:

Solamente quien no quiere ver, no ve, la violencia nos alcanza.

Ya no solamente están las bandas del crimen organizado, sino que alcanza a cualquier ciudadano de buen vivir, pero lo más alarmante es que ya invade los ámbitos estudiantiles, rebasando incluso, el negativo Bullyng, para llegar a cuadros extremos nunca vistos como el asesinato


Nos estamos enfrentando a una serie de conflictos que podrían trastornar la vida.

Algo pasa en el ambiente, y no es bueno, pero si continuamos ignorando, esto puede llegar a ser peor.

Norma Lizbeth se llamó la victima de una de sus compañeritas de secundaria, la que la golpeó sin miramientos provocándole la muerte.

Ese caso, de por si grave,desgraciadamente no es aislado. Cada vez son frecuentes más cuadros de violencia entre la niñez, cada vez más adicciones a las drogas, cada vez más crímenes de odio, cada vez más acciones de violencia intrafamiliar.

Paralelamente cada vez más excusas, más indiferencias, más simulaciones, más errores de parte de quienes reciben la confianza ciudadana, para encontrar la manera de frenar estos recurrentes casos de degradación social.


Hoy condenamos a la niña que victimo a la niña Norma Lizbeth, exigimos justicia, gritamos que se le sancione, pero nos negamos a reconocer que aquella piedra empuñada como el arma mortal, la empuñamos todos los mexicanos.

Nos negamos a aceptar que la victimaria de Norma Lizbeth, es a su vez victima de todos nosotros, de nuestra ligereza de conducta, de nuestra ceguera mental, de nuestras acciones, ambiciones personales, o de lo que les enseñamos a los menores con nuestros malos ejemplos.

Por impugnante que parezca, todos asesinamos a Norma Lizbeth. La asesinamos cuando sin pensar en las consecuencias sembramos discordia y violencia entre nosotros, la asesinamos cuando agredimos verbalmente a quienes no se identifican con nuestro pensar.

La asesinamos cuando nos llamamos ofendidos ante señalamientos, cuándo crucificamos a quien tiene la osadía de mencionarnos la verdad, especialmente cuando esta verdad es incómoda. Pero por más que la ignoremos, no tenemos derecho a promover esos modelos indeseables y conductuales entre las nuevas generaciones.


No nos damos cuenta del daño que estamos causando, ¿Creemos que ignorando la verdad lograremos cambiarla?

No es posible continuar más por este camino. Estamos cercenando las bases de nuestra sociedad, derrumbando nuestros principios, destruyendo nuestra civilidad.

Pero ello no disminuirá nuestra responsabilidad. Todos asesinamos a esa inocente niña, esa es la repugnante verdad, la justicia no radica en eso, sólo castigar a la victimaria radica en reconocer los adultos y lograr un cambio en nosotros mismos. Es es la verdadera justicia.

Una justicia que no remediará el daño causado, pero pudiera hacernos sentir no peor, que Norma Lizbeth murió por algo, al evitar que se repita.

Debemos reconocer que estamos inyectando odio en nuestra sociedad. Creemos no darnos cuenta, pero lo hacemos cuando lo estamos haciendo, cuando hablamos mal del vecino frente a los menores, o cuando descalificamos a los profesores de ellos en su presencia.

Cuando realizamos acciones a otros que los dañan o nos molestan, lo hacemos, cuando insultamos a otro conductor en la calle, cuándo no toleramos a quienes profesen una ideología distinta a la nuestra.

Como cuándo exigimos respeto a nuestros derechos pisoteando los de otros.

Lo hacemos cuando toleramos o somos indiferentes a las injusticias, a los abusos y a la corrupcion, lo hacemos.

Lo mismo cuando no tratamos de crear un buen clima familiar o en nuestra comunidad, lo hacemos, lo hago y me duele, pero para ello el caso es irrelevante.

No es suficiente, ya basta de eludir responsabilidades. Basta de negar la realidad, basta de negar a quien culpar.

Es tiempo de enfrentar la verdad, es tiempo de aceptar lo que sembramos, y si hoy cosechamos dolorosos cuadros de asesinatos de niños en manos de otros niños o de otros crímenes de delitos múltiples, si cosechamos, cosechamos ambientes de intolerancia y violencia social.


Por más que nos neguemos a aceptar la realidad, eso es lo que estamos sembrando.

Aún no es tarde para cambiar, aún es tiempo de sembrar armonía, respeto y tolerancia.

Aún es tiempo de evitar más tragedias como la de Norma Lizbeth y su agresora, porque ambas son victimas, aún es tiempo.

No esperemos que sea demasiado tarde, no esperemos a que el otro cambie, actuemos nosotros, bajemos nuestras pasiones. No esperemos a sufrir en carne propia los efectos de la violencia, actuemos ya, no esperemos a que nos alcance, por favor, actuemos ya.

Sólo piénsalo.

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