A Sheinbaum le alcanza para guaruras 24/7 a Rocha, pero a Paola Gárate le regatea la seguridad tras amenaza de muerte
Los Mochis, Sinaloa.- La doble vara del poder quedó al descubierto otra vez. Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum ordenó seguridad las 24 horas del día para Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia señalado por Estados Unidos de presuntos nexos con el crimen organizado, la diputada Paola Gárate tendrá que conformarse con “guaruras” solo en eventos oficiales y cuando “exista riesgo”.
Amenaza de muerte, respuesta a medias:
A pesar de la gravedad de una amenaza de muerte contra una legisladora en funciones, el gobierno estatal y federal determinó que Paola Gárate no requiere protección permanente. Su escolta estará condicionada: solo en actos oficiales o si la autoridad considera que hay riesgo inminente.
En otras palabras: si no hay evento en agenda, se queda sola. Si la amenaza llega a las 2 de la madrugada, que espere a que alguien califique el riesgo.
Rocha sí, Gárate no: El contraste es brutal. A Rubén Rocha Moya, con licencia al cargo y señalado públicamente por el Departamento del Tesoro de EU de tener vínculos con el Cártel de Sinaloa, la presidenta Sheinbaum le asignó protección las 24 horas, los 7 días.
Un político con acusaciones internacionales de presuntos vínculos criminales tiene escoltas permanentes pagadas con dinero público. Una diputada que recibió amenazas directas de muerte debe pedir permiso para sentirse segura.
El mensaje del gobierno es claro y preocupante: en México se protege más al poder que a quien lo fiscaliza. Se cuida más a quien está señalado desde Washington que a quien desde el Congreso denuncia, legisla y representa a ciudadanos.
Paola Gárate fue amenazada de muerte por hacer su trabajo. La respuesta del gobierno federal y estatal fue regatearle seguridad. A Rocha, señalado por EU, le sobró. A ella, le alcanza solo “cuando haya riesgo”.
En Sinaloa, donde matar a un político opositor ya no sorprende, esa decisión no es austeridad. Es abandono.
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