
Rumbo al 2027, buscan amordazar a la Iglesia: quieren multar a sacerdotes por decir la verdad

A menos de un año de las elecciones más grandes de 2027, en la Cámara de Diputados avanza el intento por silenciar a la única voz que no han podido comprar ni doblar: la Iglesia.
Con el pretexto de la “neutralidad” y el “discurso de odio”, el diputado del PVEM, Mario Alberto López Hernández, aliado de Morena, presentó una iniciativa para reformar el Código Penal Federal y castigar hasta con mil días de multa a sacerdotes, pastores y ministros que se atrevan a hablar de política o de los problemas que le duelen al pueblo.
La trampa es evidente. Quieren que los sacerdotes no puedan hablar desde el púlpito de la violencia que azota a Sinaloa, de la pobreza que crece, de la inseguridad, de la corrupción y del narcotráfico. Todo lo que es resultado de su mal gobierno, ahora lo quieren catalogar como “proselitismo electoral” para multar y encarcelar a quien lo denuncie.
No es casualidad. Saben que rumbo al 2027 el pueblo ya no les cree a sus discursos y que el único que todavía tiene credibilidad en las comunidades es el párroco, el pastor, el ministro. Por eso lo quieren callar.
Hace unos meses intentaron lo mismo el morenista Arturo Ávila Anaya, que propuso que Gobernación y su nueva Agencia Digital regularan lo que la Iglesia publica en Facebook, TikTok y X. La presión de millones de fieles los obligó a retirarla, pero la intención quedó clara.
No quieren un Estado laico, quieren un Estado mudo, donde la Iglesia no pueda defender la vida, la familia y la verdad, mientras ellos sí usan todo el aparato del Estado para hacer campaña desde las mañaneras.
Buscan una Iglesia encerrada en cuatro paredes, que no incomode, que no opine, que no defienda al pueblo.
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