

No la está enterrando la oposición. La están enterrando los suyos.
Citlalli Hernández llegó hace cinco meses a la Comisión Nacional de Elecciones de Morena como la operadora de confianza de Palacio Nacional. Hoy, en pasillos del PT, del Verde y del propio Morena ya dicen que “se le acabó el encanto”.
Y no es por el PAN. Es por tres clavos que ella misma y la dirigencia le han puesto al partido de cara a 2027.
Clavo uno: la opacidad de las encuestas.
El choque que hoy todos ven es con Ariadna Montiel, presidenta del CEN de Morena. Según El Universal, Montiel le reclamó a Citlalli por posponer sin consultar los resultados de seis gubernaturas —Chihuahua, Nuevo León, Michoacán, Guerrero, Quintana Roo y Zacatecas— donde las encuestas contratadas por Morena están bajo acusación de vendidas.
La respuesta de Citlalli, según fuentes internas: “tú serás la dirigente, pero a mí me puso aquí la presidenta para que manejara los procesos”.
El resultado: en Chihuahua, Cruz Pérez Cuéllar acusó a la encuestadora oficial de filtrar información a Andrea Chávez. En Baja California, la diputada Evangelina Moreno ya impugnó ante el TEPJF el proceso que le dio la coordinación a Julieta Ramírez. Y la respuesta oficial de Hernández: “no les damos una copia de la encuesta, nunca lo hemos hecho”.
Montiel ahora amenaza con sancionar a quien proteste porque “firmaron el compromiso”. El problema es que la inconformidad la crearon ellas al no transparentar.
Clavo dos: la candidatura disfrazada de chapulín.
Mientras dice estar concentrada en el proceso interno nacional, en la Cuauhtémoc —la joya que Morena perdió en 2021— aparecieron decenas de pintas con un logo “CH” con los colores del Chapulín Colorado.
El PAN ya la denunció ante el IECM por actos anticipados de campaña. Grupo Chespirito tuvo que salir a deslindarse: “no hemos autorizado el uso de imagen, marcas ni elementos de El Chapulín Colorado en campañas políticas”.
Citlalli dice que es falso, que es una campaña negra. Pero en Morena CDMX ya no descartan que sea fuego amigo. Su dirigente capitalino, Paulo García, acusó que “sienten pasos en la azotea” y que detrás podría estar la propia alcaldesa Alessandra Rojo de la Vega. Es decir, Morena peleando contra Morena en la calle.
Clavo tres: la alianza que ya no la quiere.*
Cuando llegó en abril, PT y Verde celebraron su nombramiento porque pensaron que facilitaría los acuerdos para 2027. Cinco meses después, en El Financiero los mismos aliados la señalan como “responsable de los desacuerdos en la designación de las coordinaciones”.
La enterradora no necesita pala. En Morena, cada tribu le está poniendo su clavo al ataúd:
– Los aspirantes perdedores con impugnaciones.
– La dirigencia nacional con pleitos públicos.
– Los aliados con desconfianza.
Y Citlalli, al centro, administrando el panteón de candidaturas que nadie quiere transparentar.
Artículos relacionados





