
Sobrevivió a su propia ejecución y Tennessee suspendió todas las penas de muerte

Christa Gail Pike entró a la cámara de la muerte para ser la primera mujer ejecutada en Tennessee en 200 años. Salió viva y roncando.
Anoche, en la prisión de Riverbend, el estado le inyectó dos dosis completas de droga letal. No murió.
¿Qué pasó?
Era las 7:27 pm. Ya estaba atada a la camilla.
Sus abogados dicen que le picaron 7 veces solo en el brazo izquierdo. Una aguja salió doblada.
Ella misma dijo: “Mi brazo siente que va a reventar”.
Le pusieron la primera dosis. Cerraron cortinas. La abrieron y le pusieron la segunda.
Y siguió respirando. Con latidos. Roncando fuerte.
Tuvieron que sacarla en ambulancia a un hospital. Hoy está en condición crítica.
Su crimen fue en 1995, cuando tenía 18 años. Asesinó a su compañera Colleen Slemmer. La condenaron a muerte en 1996.
El escándalo es tan grande que el Gobernador Bill Lee acaba de cancelar todas las ejecuciones que quedaban en 2026 y ordenó una investigación externa.
El protocolo de Tennessee solo contemplaba 2 inyecciones. No decía qué hacer si la persona seguía viva después.
Expertos dicen que esto nunca había pasado en la historia moderna de EE.UU. Una persona a la que ya le inyectaron el veneno y sobrevivió.
Su defensa lo llama “tortura química” y pide que no la vuelvan a ejecutar.
¿Justicia fallida o señal para acabar con la pena de muerte?
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