
Columna Periodística -Sin Redundar-

Por Carlos Avendaño
MORENA y sus 17 Coordinadores: ¿Convicción o cambio de camiseta?¡Pónganse cómodos mis estimados lectores, que ya quedó armado el tablero de MORENA rumbo al 2027! El partido terminó designando a sus 17 coordinadores estatales de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional. Son los perfiles que encabezará el trabajo político en las entidades donde se renovarán gubernaturas el próximo año del 2027. Pero ojo, porque todavía no son formalmente candidatos. Pero al revisar sus trayectorias aparece una pregunta incómoda: ¿Cuántos llegaron a MORENA desde sus primeros años y cuántos encontraron en el movimiento una nueva plataforma después de militar en otras fuerzas políticas? Ahí están algunos ejemplos que dan para la reflexión. Cruz Pérez Cuéllar pasó por el PAN y Movimiento Ciudadano antes de incorporarse a MORENA. Clara Luz Flores militó durante años en el PRI. Jasmine Bugarín también tuvo pasado priista y actualmente pertenece al Partido Verde. Beatriz Mojica e Imelda Castro desarrollaron buena parte de su trayectoria política en el PRD antes de llegar a MORENA. ¡Vaya recorrido por el mapa partidista nacional! Y que quede claro: cambiar de partido no convierte automáticamente a nadie en oportunista, así como permanecer toda la vida en las mismas siglas tampoco garantiza honestidad, congruencia o buenos resultados. Pero la pregunta que sí merece hacerse es: ¿Qué pesa más en MORENA al momento de seleccionar a sus cuadros, la lealtad a sus principios fundacionales, la trayectoria política, la capacidad de organización o la posibilidad de sumar estructuras y votos? Porque una cosa es abrir las puertas a ciudadanos con distintas experiencias, y otra cosa muy distinta, es que los principios del movimiento terminan subordinados a las conveniencias de cada proceso electoral. MORENA nació como una alternativa frente a los partidos tradicionales. Por esto, cuando incorpora a personajes que antes defendieron otras siglas, tiene la obligación política de explicar qué cambió: ¿Sus convicciones, sus propuestas o simplemente el partido en el que compiten? No se trata de pedir certificados de pureza ideológica estimado lector, sino que se trata de exigir congruencia. Tampoco se puede afirmar que los 17 perfiles carezcan de identidad morenista, porque existen quienes se incorporaron desde los primeros años y otros que construyeron su carrera dentro del movimiento. Lo que sí puede examinarse es la diversidad de sus trayectorias y los criterios utilizados para elegirlos. Ahora bien, si MORENA presume que sus decisiones se basan en encuestas, habrá que conocer qué tan transparentes fueron los procedimientos, qué criterios se aplicaron y cómo se resolvieron las diferencias internas. En Michoacán, por ejemplo, la designación de Carlos Torres Piña generó cuestionamientos de Raúl Morón sobre la transparencia del proceso. Porque la unidad partidista no consiste en aplaudir sin preguntar, ni la transformación puede medirse únicamente por cuántas gubernaturas se pretende conquistar. También debe medirse por la congruencia entre lo que se promete y lo que se hace. Y aquí viene la pregunta de fondo: ¿MORENA está formando una nueva generación política o está reuniendo trayectorias de distintas fuerzas bajo una misma marca electoral? La respuesta no está solamente en los antecedentes partidistas de cada coordinador, sino que estará también en sus propuestas, sus decisiones, su conducta pública y los resultados que ofrezcan a la ciudadanía. Porque cambiar de camiseta puede ser legal y legítimo, pero lo que no debería de cambiarse al gusto de cada elección son los principios que se prometió defender. Así que los 17 coordinadores de MORENA en los estados, ya tienen nombre y responsabilidad política. Ahora falta conocer qué proyecto representan y qué les ofrecen a sus estados más allá de la disputa por el poder…
“Andy” quiere entrar a la boleta oficial del 2027. Andrés Manuel López Beltrán -el afamado “Andy”- dejó la Secretaría de Organización de MORENA para irse en busca de una diputación federal por el estado de Tabasco con rumbo al proceso electoral del 2027. La separación de MORENA la formalizó mediante una carta en donde anunció también su salida de la Comisión Nacional de Elecciones del partido guinda. Y aunque el movimiento puede explicarse como un cumplimiento de las reglas internas y electorales, políticamente significa algo más: el apellido López Obrador deja la operación partidista para entrar directamente a la competencia electoral. Hasta el día de hoy, “Andy” había sido identificado principalmente como operador morenista, pero la pregunta cambió radicalmente: ¿Puede convertir influencia interna en votos propios? Este quizá sea el examen más importante, porque la ironía política resulta inevitablemente. Durante años MORENA criticó las prácticas asociadas al viejo régimen, entre redes familiares de poder y sucesiones políticas heredadas. Ahora el hijo del ex presidente Andrés Manuel López Obrador -AMLO- busca competir en una elección popular en una región profundamente simbólica para el Obradorismo, lo que sería el VI Distrito Federal de Tabasco. Claro que competir en las elecciones no constituye nepotismo automáticamente, porque los ciudadanos votan y las urnas deciden. Pero el debate público aparece igual: ¿Es continuidad política legítima o consolidación de dinastías dentro del movimiento? Ambas lecturas ya están circulando. Pero lo meramente cierto es otra cosa, MORENA comenzó desde hace tiempo la carrera hacia el 2027, y la aparición de “Andy” parece confirmarlo. Porque no sólo están en juego las diputaciones o las gubernaturas, sino que también se disputa quién construirá el liderazgo propio dentro del movimiento después del ciclo fundacional de AMLO. La salida de “Andy” además ocurre en medio de los reacomodos internos y de las tensiones por el rumbo futurista del partido guinda. La política tiene memoria corta cuando conviene, pero las hemerotecas conservan las promesas largas, y una de ellas fue combatir los privilegios heredados del poder. Ahora el electorado observará algo distinto: si el apellido más influyente del Obradorismo logra respaldo electoral por mérito político propio o por el peso simbólico acumulado. Porque al final de cuentas, las candidaturas hablan, pero las urnas terminan por responder…
Sin Redundar y diciendo las cosas tal y como son. Suyos los comentarios estimados lectores…
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