
El “Rayo de calor” llega a la frontera: EE. UU. autoriza probar el Active Denial System (ADS) contra migrantes

La militarización de la frontera sur de los Estados Unidos con México ha alcanzado un nuevo nivel sin precedentes. En una decisión que ha desatado una ola de indignación internacional, el Pentágono autorizó oficialmente al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para comenzar las pruebas de campo y evaluación táctica del Active Denial System (ADS) —conocido popularmente como el “Rayo de calor”— para disuadir y dispersar cruces de migrantes.
La medida, respaldada mediante un memorando firmado por el secretario de Defensa, autorizó el préstamo temporal de este equipamiento bélico militar para testear su efectividad contra multitudes e intentos de paso no autorizado.
¿Cómo funciona el “Rayo de Calor” (ADS)?
Diseñado originalmente como un arma no letal de denegación de área para zonas de combate militar en el extranjero, el Active Denial System utiliza tecnología de ondas electromagnéticas de alta frecuencia para repeler personas a grandes distancias:
- Efecto doloroso instantáneo: El dispositivo proyecta un haz invisible de energía milimétrica a 95 GHz. Al impactar la piel humana, las ondas penetran apenas 0.4 milímetros (1/64 de pulgada), calentando de forma inmediata las moléculas de agua de las capas superficiales hasta alcanzar los 55 °C.
- Sensación de quemadura: El impacto provoca un reflejo intolerable de huida en menos de un segundo, generando la sensación de estar tocando una estufa encendida o estar envuelto en llamas, obligando a las personas a replegarse en estampida.
- Plataformas móviles y alcance: Montado sobre vehículos tácticos pesados y camiones de transporte, el ADS posee un alcance efectivo de hasta 1,000 yardas (casi un kilómetro), permitiendo a los operadores dirigir el haz desde distancias de seguridad mediante controles de joystick y cámaras ópticas.
Indignación, dudas en la Patrulla Fronteriza y alerta internacional
El anuncio del despliegue del “Rayo de Calor” a lo largo de la franja fronteriza ha reavivado la controversia por presuntas violaciones a los derechos humanos y el uso desmedido de la fuerza contra familias vulnerables:
- Riesgo de estampidas y secuelas: Defensores de derechos humanos alertaron que el uso de armas de energía dirigida contra grupos masivos de migrantes —donde frecuentemente viajan niños y adultos mayores— puede generar estampidas humanas, sofocación o ahogamientos accidentales en la zona del Río Bravo.
- Cuestionamientos internos: Incluso al interior de la propia Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), agentes e mandos intermedios han expresado dudas sobre la necesidad de recurrir a este tipo de armamento bélico, señalando que las tácticas habituales de contención son suficientes y cuestionando el impacto en la imagen pública.
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