Regresa a la Fórmula 1 tras un año sabático centrado en la familia
Sergio “Checo” Pérez ha abandonado el “paraíso” de la pausa voluntaria para reintegrarse a la vorágine de la Fórmula 1, un mundo de agendas saturadas y tiempos medidos al segundo que contrasta con la calma que vivió en 2025. Tras un año alejado de la rutina de viajes y compromisos, el piloto mexicano enfrenta ahora el regreso a la intensidad de las pistas y a la exigencia física y mediática que conlleva competir al máximo nivel.
Durante su año sabático, Checo priorizó la vida familiar y la estabilidad cotidiana: poder quedarse en un lugar fijo, planear vacaciones largas y disfrutar de sus hijos sin la sombra de los viajes semanales. En una mesa redonda describió con nostalgia esos meses en los que su agenda dejó de estar dictada por relaciones públicas y se subordinó a los ritmos de su familia, permitiéndole recuperar momentos personales que había postergado desde su juventud.
A pesar del tiempo lejos del asfalto, Pérez no perdió el “toque” para cumplir compromisos comerciales con naturalidad; su capacidad para conectar con audiencias y su trayectoria de éxitos fueron factores decisivos para que Mercado Libre lo fichara como embajador en Latinoamérica. Ese nuevo rol refleja cómo su imagen y experiencia tras años de perseverancia siguen siendo valiosas fuera de la pista, y le permiten combinar actividad profesional con proyectos personales.
Posando junto a una camioneta de reparto de su nuevo patrocinador, el piloto reconoce que el glamour tiene un costo: la vida privada que disfrutó durante el sabático volverá a verse sacrificada por la brutalidad de la competencia. Recordó que desde los 15 años dejó su hogar para perseguir el sueño europeo y que, aunque la carrera le ha dado mucho, también le ha exigido renuncias continuas; ahora afronta el retorno sabiendo que deberá recuperar hábitos y renunciar a la rutina que tanto valoró.
Al preguntarle qué extrañará más, respondió con honestidad que la rutina, esa estabilidad que resumió en una sola palabra. Sin embargo, mira al futuro con madurez: con un contrato asegurado por dos años y la posibilidad de cerrar su carrera con la familia a su lado, Pérez ve esta etapa como una oportunidad para combinar ambición deportiva y vida personal de forma distinta a su cierre con Red Bull, motivado por la idea de concluir su trayectoria en compañía de los suyos.