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- La Gaceta

¡Extra, extra! El 25 de octubre arranca su campaña presidencial el Tío Ritchie, Ricardo Salinas: el Donald Trump mexicano.

¡Extra, extra! El 25 de octubre arranca su campaña presidencial el Tío Ritchie, Ricardo Salinas: el Donald Trump mexicano.

Aquí les escribe su servidor, el Metro Uribe, con mucho Piripituchi, Zizirindanga y huicury desde el más allá. Kétche Maleya, mi querido pueblo, ¿cómo le va, cómo me los trata la vida? De una se acabaron la cundina, ¿no? Se les fue todo en los uniformes y útiles escolares para los chamacos.
¡Buite, buite! Esos chamacos ahora sí entraron a la escuela. Se va a poner tilínqui esta entrada a clases.
No ganamos, pero cómo nos divertimos. No cabe duda: puro cuernen al toro, y el toro no cuerna a nadie.

Pues ahora resulta que en México tenemos a un personaje que se parece al güero desabrido de Donald Trump. Este también los tiene bien puestos y trae en jaque al sistema político. Me refiero a Ricardo Salinas Pliego, el famoso Tío Ritchie, un empresario que no se queda callado. Cada que puede, pone en su lugar a la mismísima presidenta Claudia Sheinbaum. Ya el Tío Ritchie es tema de conversación en la famosa mañanera. Lo que sí es un hecho es que cada día gana más seguidores en redes sociales. A puro twiitazo los trae Lázaros… ¡ah raza!
Y bárbaro el que le maneja las redes, ¡ese sí que trae buen colmillo!

Y como si esto fuera poco, el hombre se va a dejar venir con bombo y platillo: el próximo 25 de octubre, en la Arena Ciudad de México, celebrará sus 70 años de vida. Será con todo: 23,300 invitados, lo que le cabe al estadio completito. Eso sí, habrá detectores de chairos: ni uno solo dejarán entrar.
No será cualquier fiestecita: habrá artistas de buen pelo y que no falte la barbacoa, sopa fría, frijoles puercos y unas cuartitos pacificonas bien heladas. Todo free pa’ la raza. Así que el Tío Ritchie agarrará de pretexto su cumpleaños para arrancar su campaña. Vamos a ver si como ronca, duerme.
¡Ay no más, cómo le quedó el ojo!

Lo interesante no es solo lo que dice, sino cómo lo dice. Mientras la mayoría de los empresarios tiran la piedra y esconden la mano, este le entra al toro de lleno al debate: incomoda y provoca. Y eso, en un país donde los políticos están más devaluados que Pemex, lo convierte en un fenómeno distinto, totalmente disruptivo.

Se habla de que, si no se le cuaja a él, podría pensar en su hija Ninfa; ella podría ser precandidata a la presidencia de México. Otra alternativa también sería Lili Téllez. Pero más allá de los nombres, lo cierto es que Salinas Pliego, desde su yate anclado por las Italias, ya se mueve en la cancha política.
¿Será que México está listo para tener un empresario de presidente? Al tiempo.

Enchi ne wáatia, cómo los quiero a todos, mi querido pueblo.

Yo aquí le paro porque voy a ver si ya parió la cochi. Nos vemos hasta la próxima. Que Dios me lo bendiga y que de mí no se olvide.

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