El líder supremo de Irán responsabiliza a Israel y Estados Unidos por el ataque que acabó con la vida del arquitecto de la política nuclear iraní.
El líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, emitió un mensaje escrito en el que advirtió que los responsables del asesinato de Alí Larijani “pagarán pronto por sus crímenes”. En su declaración, señaló que “cada gota de sangre derramada tiene su precio”, en referencia al ataque aéreo atribuido a Israel y Estados Unidos que acabó con la vida del exjefe de seguridad nacional iraní. Mojtaba Jamenei, quien asumió el liderazgo tras el asesinato de su padre, el ayatolá Alí Jamenei, aún no ha aparecido en público desde que inició la guerra.
Alí Larijani, considerado uno de los políticos más influyentes de la República Islámica, murió en marzo de 2026 en un ataque aéreo confirmado por Teherán. Su trayectoria lo consolidó como arquitecto de la política de seguridad nacional y del programa nuclear iraní, además de ser asesor cercano del ayatolá Jamenei. Su muerte representa un golpe significativo para la estructura de poder del régimen en medio de un conflicto regional en expansión.
Nacido en 1957 en Nayafabad, provincia de Isfahán, Larijani se formó en matemáticas y filosofía antes de integrarse al aparato político tras la Revolución Islámica de 1979. Ocupó cargos clave en el Consejo Supremo de Seguridad Nacional y en la televisión estatal, donde fortaleció la narrativa oficial del régimen. En 2005 fue nombrado secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, desde donde dirigió las negociaciones nucleares con Occidente, defendiendo con firmeza el derecho de Irán a desarrollar energía nuclear.
Larijani fue señalado como el arquitecto de la estrategia nuclear iraní, diseñando tanto la política de desarrollo tecnológico como la narrativa diplomática que justificaba el programa ante la comunidad internacional. También reforzó alianzas con Rusia y China en defensa y energía, buscando contrapeso frente a las sanciones occidentales. Su influencia se extendió al ámbito militar, trabajando estrechamente con la Guardia Revolucionaria Islámica y con líderes como Gholamreza Soleimani, jefe de la milicia Basij.
La muerte de Larijani ocurre en un momento crítico para Irán, que enfrenta una ofensiva militar conjunta de Israel y Estados Unidos. Su figura representaba continuidad y estabilidad dentro del régimen, especialmente tras el asesinato del ayatolá Jamenei. El mensaje de Mojtaba Jamenei marca un endurecimiento del discurso oficial y anticipa una respuesta que podría escalar aún más las tensiones en Medio Oriente.