Opinaremos hoy sobre las traiciones de políticos y la prensa vendida en Sinaloa.
Nuestro repudio a los paleros cobardes de los partidos políticos que simulan ser oposición.
La reiteración de que no son pocos los medios de comunicación y periodistas a los que lo único que les interesa es el maldito y cochino dinero.
Con nuestra calurosa felicitación para los colegas, por fortuna cada vez más, que ejercen su labor con valentía y responsabilidad.
Tomemos un ejemplo reciente y contundente que nos ilustra con crudeza ese abandono que sufren los periodistas valientes.
Alejandro Monjardín, reportero del semanario Ríodoce, hizo una investigación que desnudó otra vez las corrupciones de la familia del gobernador Rubén Rocha Moya.
Licitación del DIF Sinaloa “ganada” por una empresa con domicilio falso y apenas dos empleados, registrada ante el IMSS un día antes de obtener el contrato por 356 millones de pesos.
Lo que debió ser un tremendo escándalo, en el estado pasó casi de noche.
La gran mayoría de los medios locales ignoraron la investigación con sus silencios cómplices.
Hubo mayor impacto en lo nacional.
Conclusión irrefutable de que buena parte de la prensa sinaloense está de rodillas ante los gobiernos de morena.
Hay una traición contra el pueblo que merece verdad y justicia, pero también en contra del periodista que tuvo el valor de informar y hasta de increpar de manera directa a Rocha Moya.
Todo esto, reiteremos, porque se vendieron por unos pesos.
Miles de comentarios encontramos todos los días en las redes sociales de ciudadanos que repudian a los periodistas paleros de morena.
Vayamos ahora con los políticos supuestamente de oposición.
Al momento de escribir este Altoparlante, ningún dirigente ni legislador del PRI, PAN, MC y PAS había condenado la corrupción demostrada.
Las “valentías” dejan de aparecer cuando entre los corruptos está el patrón Rocha.
Hace días felicitamos por sus críticas a la legisladora local priísta Paola Gárate, y hoy tenemos que retirar el reconocimiento.
Hace más que otros, sin duda, pero en los momentos decisivos prefiere callar como momia.
A los patrones de los medios de comunicación y colegas paleros les reclamamos su falta de solidaridad con quienes sí nos atrevemos a decir las verdades incómodas.
Lo mismo a esos políticos cobardes que son buenos para expresar felicitaciones en privado cuando se señalan corrupciones de morena, pero no dan la cara en lo público.
Patrones vendidos y políticos cobardes ponen en peligro la vida de los periodistas valientes.
Ejercer esta dura profesión es cada vez más peligrosa, particularmente durante los últimos años con los intolerantes gobiernos de la cuatroté.
Aunque por momentos los periodistas valientes parece que predicamos en el desierto, festejemos que nuestro trabajo es cada vez más importante y relevante.
Contra quienes trabajan para los narcos, hay quienes hacemos la diferencia a favor del pueblo bueno.