México Internacional Sinaloa Política Espectáculos Deportes Policiaca Insólito Estilo y vida Opinión
- Oscar Flores

Los “fantasmas de Sinaloa”: un estado donde la violencia no deja descansar ni a los muertos

Los “fantasmas de Sinaloa”: un estado donde la violencia no deja descansar ni a los muertos

Los Mochis, Sinaloa.- En Sinaloa ya no solo desaparece la gente. Desaparece la paz. Aquí la violencia es imparable y los muertos no caben ni bajo tierra; los fantasmas no son leyendas, son las 6 mil 81 familias que buscan a alguien,  así como a las 484 fosas clandestinas que el Estado reconoce, pero que la cifra negra supera por mucho las cifras maquilladas.

Sinaloa encabeza en este 2026 la lista de fosas clandestinas del país. Solo entre enero y abril se hallaron 27 sitios con restos humanos. El Verde, en Concordia, se volvió el nuevo símbolo: ahí aparecieron 9 de los 10 mineros secuestrados en enero por negarse a pagar extorsión. Los encontraron porque sus madres no dejaron de escarbar. Los encontró la desesperación, no la autoridad.

Ahome, con 120 fosas, y Mazatlán, con 74, son cicatrices en el mapa. La tierra vomita huesos cada semana, pero las cifras oficiales llegan tarde y mal. La FGR reportó 18 fosas en todo México en 2024. Los colectivos contaron 786 solo en los estados. ¿A quién le crees?

La violencia que no para

La guerra entre “Los Ch@pitos” y “La M@yiza” convirtió carreteras en retenes y pueblos en trincheras. Mayo arrancó con 47°C y ráfagas de bala. En Ahome, el municipio favorito del cártel para desaparecer gente, los negocios cierran a las 6 p.m. “Aquí el toque de queda lo pone el miedo”, dice un comerciante del sector centro de Los Mochis.

Y mientras el calor asfixia, la impunidad ahoga. No hay registro nacional público de fosas. No hay identificación forense suficiente. Hay 120 mil desaparecidos en México y Sinaloa aporta miles. Cada desaparecido es un fantasma que camina en la memoria de su madre.

El dato que pesa

Sinaloa no solo es líder en fosas en 2026. Cada fosa que se abre confirma lo que todos saben: aquí la vida vale lo que un cargador y la muerte no garantiza descanso.

Los fantasmas de Sinaloa no arrastran cadenas, arrastran varillas, picos y palas. Son las madres que escarban, los colectivos que no duermen y los cuerpos que siguen apareciendo. 

Artículos relacionados