
Vacaciones bajo llave: En Sinaloa, los niños juegan encerrados por miedo a balaceras

Culiacán , Sinaloa.- Las vacaciones de verano llegaron, pero las bicicletas no salieron a la banqueta. En Sinaloa, miles de niños viven su descanso escolar encerrados, con las puertas atrancadas y las ventanas cerradas, porque salir a la calle se volvió un riesgo.
Parques vacíos, casas llenas: En colonias de Culiacán, Navolato y Mazatlán, los parques lucen solos a las 5 de la tarde. Los columpios no se mueven y las canchas están desiertas. “Antes mis hijos salían con los vecinos a andar en bici o a jugar pelota. Hoy no los dejo ni asomarse al portón”, cuenta Maribel, madre de dos niños de 8 y 11 años en la colonia Lázaro Cárdenas.
La pugna interna del Cártel de Sinaloa, que estalló el 9 de septiembre de 2024, mantiene a las ciudades bajo fuego cruzado, “levantones” y ejecuciones a plena luz del día. Desde enero, 44 mujeres han sido asesinadas y en el último mes se registraron ejecuciones de menores en vía pública, como el caso de Luna Dayana, de 17 años, baleada dentro de su casa en Los Huertos, y dos adolescentes de Jalisco hallados muertos en Imala.
Psicólogos advierten que el encierro prolongado ya genera impactos: sedentarismo, irritabilidad, retraso en habilidades sociales y normalización de la violencia. “Los niños están creciendo con la idea de que la calle es territorio de los malos”, explican psicólogos infantiles.
El costo invisible de la guerra:
1. Juego suspendido: Retas de fútbol, trompo y escondidas fueron reemplazadas por tabletas y televisión.
2. Economía familiar golpeada: Padres cancelan cursos de verano y paseos. “No hay dinero ni seguridad para llevarlos”, dice José, padre soltero en Los Mochis.
3. Salud mental: El DIF estatal ha registrado aumento de consultas por ansiedad infantil en Culiacán y Ahome desde que inició la ola violenta.
“No los dejo ni a la tiendita”
En fraccionamientos como Alturas del Sur y Los Huertos, vecinos colocaron rejas y cámaras, pero ni así se sienten seguros. “El otro día hubo balazos a dos cuadras a las 3 de la tarde. ¿Cómo los voy a dejar salir?”, dice Guadalupe, abuela de tres menores.
La Secretaría de Seguridad Pública sostiene que hay operativos permanentes y más de 13,000 militares desplegados. Sin embargo, organizaciones civiles señalan que la percepción de riesgo no baja. “Mientras los niños no puedan andar en bici sin miedo, no podemos hablar de normalidad”, afirma el Consejo Estatal de Seguridad Pública.
Un verano que no es verano: Julio de 2026 pinta igual que los últimos 10 meses: calles en silencio, infancia en resguardo. En Sinaloa, las vacaciones se viven bajo llave, y el mayor lujo para un niño hoy es poder asomarse a la ventana sin que su mamá le grite “¡métete!”.
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