MéxicoInternacionalSinaloaPolíticaEspectáculosDeportesPoliciacaInsólitoEstilo y vidaOpinión
- Oscar Flores

Los Nombres que nadie lloró: La fosa común de Sinaloa y los muertos sin rezo

Los Nombres que nadie lloró: La fosa común de Sinaloa y los muertos sin rezo
https://www.facebook.com/AlcaldiadeAhome
https://www.facebook.com/satesgobmx

Los Mochis, Sinaloa.- No tienen cruz, no tienen flores, no tienen llanto. En Sinaloa hay cuerpos que mueren dos veces: cuando la bala los alcanza y cuando nadie los reclama. Terminan en una fosa común, bajo un número, sin nombre, y con el único silencio como despedida.

Datos de la Fiscalía General del Estado revelan que, tan solo en los últimos cinco años, más de 1,800 cuerpos han ingresado a los SEMEFO de Sinaloa sin ser identificados. La mayoría, víctimas de la violencia.

De ellos, cientos fueron a dar a fosas comunes en Culiacán, Mazatlán y Los Mochis porque nadie preguntó por ellos. No hubo una madre tocando la puerta de la morgue. No hubo un hermano revisando las fichas de desaparecidos. Nadie.

Solo se les ponemos un número y la fecha. Es todo lo que se les puede dar. Hay ocasiones que en eu solo día se entierran a tres y ninguno lleva nombre. Eso cala.

Las fosas comunes de Sinaloa no tienen lápidas. Son terrenos apartados, custodiados por la FGE, donde los cuerpos van en bolsas, uno sobre otro, separados solo por una placa metálica con un código: F-24-0871, M-25-1342.

No hay misas. No hay veladoras. Los únicos que pisan ese suelo son los trabajadores que abren la tierra y los colectivos de búsqueda que, a veces, logran rescatar a uno de sus muertos de ese olvido.

Es lo más triste. Saber que tu hijo puede estar ahí, sin que le hayas podido decir adiós. A los de la fosa común ya nadie les reza. Se van como si no hubieran existido.

¿Por qué  nadie los reclama?
Las razones son un espejo de la tragedia del estado. Miedo: familias que saben quién es, pero callan por amenazas del crimen.

La FGE asegura que todos los cuerpos son fotografiados, se les toman huellas, ADN y registro dental antes de ir a la fosa. La información queda en una base de datos, por si un día alguien los busca.

Pero la realidad golpea: menos del 10% de los no identificados son reclamados después de un año. El resto se queda ahí, en una lista fría y en una tumba sin flores.

Morir sin que te lloren:
En Sinaloa, la fosa común es el último círculo del olvido. No distingue entre inocentes y culpables, entre víctimas colaterales y sicarios. A todos los cubre la misma tierra y el mismo silencio.

Y mientras la violencia no cese, la fosa seguirá abriéndose. Porque en Sinaloa, hay quienes ni en la muerte tienen quien les rece. 

Artículos relacionados