
Tragedia e indignación en Saltillo: Muere “Rocky”, el perrito arrastrado por una camioneta; su dueña enfrenta prisión preventiva

El caso que conmocionó a México y desató una ola de profunda indignación en redes sociales escaló a tragedia este mes de julio de 2026. Rocky, un perro de raza Gran Pirineo y 14 años de edad, falleció tras agonizar a consecuencia del severo daño neurológico y las lesiones internas que sufrió al ser arrastrado con una correa en el interior de una cochera por su propia dueña.
Las autoridades de Coahuila actuaron bajo los protocolos de protección a los seres sintientes, logrando la detención y vinculación a proceso de los presuntos implicados.
Los Hechos: ¿Cómo ocurrió la agresión?
Los hechos ocurrieron el sábado 18 de julio de 2026 en un domicilio ubicado en el fraccionamiento privado Villas de San Miguel, al norte de Saltillo.
De acuerdo con videos captados por cámaras de vecinos y testimonios difundidos en plataformas digitales, Liliana “N” maniobró una camioneta de lujo hacia adelante y hacia atrás mientras Rocky, de avanzada edad, estaba atado con una cadena o correa a la parte posterior del vehículo, siendo arrastrado violentamente metros atrás.
Vecinos del sector intervinieron al escuchar los gritos y percatarse de la situación. Al ser confrontada de inmediato por los testigos, la propietaria respondió con indiferencia argumentando que no se había percatado de que el animal estaba amarrado allí. Un vecino retiró la correa al can —que sangraba profusamente— y otro habitante de la zona, identificado como Leonel García, lo auxilió de emergencia y lo trasladó a una clínica veterinaria.
Pese a los esfuerzos del personal médico del hospital Pets Care, el diagnóstico fue crítico desde el ingreso: trauma medular agudo severo y lesiones cervicales irreversibles provocadas por el arrastre. Tras días en terapia intensiva, Rocky falleció el miércoles 22 de julio a las 09:05 horas. Horas más tarde, la comunidad de Saltillo y activistas realizaron una emotiva despedida con mariachis en su honor.
Implicados y detenciones
La Fiscalía General del Estado (FGE) de Coahuila abrió una carpeta de investigación inmediata que derivó en dos detenciones clave:
- Liliana “N” (Presunta autora material): Propietaria del can y conductora del vehículo. Fue detenida mediante una orden de aprehensión cumplimentada por la Agencia de Investigación Criminal y presentada ante un juez de control.
- Jorge “N” (Esposo de la imputada): Fue arrestado días antes (el lunes 20 de julio) en el domicilio familiar, acusado del delito de obstrucción de la justicia y amenazas, luego de entorpecer las diligencias de cateo e intimidar a los elementos ministeriales durante el operativo inicial.
Sanciones y consecuencias legales
El caso se juzga bajo el marco del Código Penal de Coahuila, el cual tipifica a los animales como seres sintientes y castiga los actos de crueldad con dolo (reformado mediante el Decreto 567).
- Prisión Preventiva: Durante la audiencia inicial, el juez de control dictó la medida cautelar de prisión preventiva justificada para Liliana “N”, quien fue ingresada al centro penitenciario femenil correspondiente, fijando un plazo de tres meses para la investigación complementaria.
- Posible condena: Conforme al Artículo 261 del Código Penal estatal, la pena base por crueldad animal va de dos a cuatro años de prisión. Sin embargo, dado que el maltrato ocasionó la muerte del animal, la ley estipula que las penas mínimas y máximas se duplican en su totalidad, por lo que la imputada podría enfrentar una sentencia de cuatro a ocho años de cárcel efectiva, además de multas económicas y el pago por la reparación del daño si es hallada culpable en juicio.
Organizaciones protectoras de animales y la sociedad civil continúan exigiendo que este proceso marque un precedente firme contra la impunidad en delitos de maltrato animal en el norte del país.
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