
A dos años : Así se montó la mentira oficial para ocultar lo que le pasó a Melesio Cuén

Los Mochis, Sinaloa.- Se cumplieron dos años del caso que exhibió de cuerpo entero cómo se fabrica una verdad oficial en Sinaloa.
El 25 de julio de 2024 le quitaron la vida a Héctor Melesio Cuén Ojeda, ex rector de la UAS, ex alcalde de Culiacán y líder político del PAS. No fue un asalto. Pero durante días nos quisieron ver la cara.
¿Recuerdas la primera versión? La Fiscalía General de Sinaloa, encabezada entonces por Sara Bruna Quiñones, salió con un video de una gasolinera y la historia de un supuesto intento de robo. Un montaje burdo, sin pies ni cabeza, que se cayó solo.
Horas después, desde Estados Unidos, estalló la otra versión. Ismael “El Mayo” Zambada, en una carta difundida por su abogado, aseguró que Cuén había perdido la vida el mismo día y en el mismo lugar donde él fue privado de su libertad, y que a esa reunión habían convocado al gobernador Rubén Rocha Moya y al propio Cuén.
El gobernador lo negó. Dijo que estaba en Los Ángeles. Pero el daño ya estaba hecho: la Fiscalía había faltado a la verdad.
Tuvo que intervenir la Fiscalía General de la República (FGR) para decir lo que en Sinaloa nadie quería decir: que el video de la gasolinera no correspondía a los hechos, que no había intento de despojo, que había inconsistencias graves y que se trataba de un montaje institucional.
El resultado: Sara Bruna Quiñones renunció. Rocha Moya quedó señalado, pero intocable. Y hasta hoy, a dos años, no hay detenidos, no hay autores intelectuales, no hay justicia.
En Sinaloa no solo le quitaron la vida a Cuén. Usaron a la Fiscalía, la institución que debe procurar justicia, para ocultar lo ocurrido y fabricar una versión oficial.
Y lo más grave es el silencio. AMLO calló entonces y la 4T guardó silencio. Hoy, con Claudia Sheinbaum en la presidencia, el código del silencio continúa. Nadie toca a Rocha, nadie explica el montaje, nadie responde por qué se usó al Estado para encubrir este hecho.
A dos años, el caso Cuén no es solo un hecho impune. Es la prueba de que en Sinaloa se puede ocultar un suceso de alto impacto con el sello oficial, con conferencia de prensa y video incluido, y que no pasa nada.
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