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- Oscar Flores

Desarme voluntario en Sinaloa: ¿ Menos armas en casa o solo la foto para el informe?

Desarme voluntario en Sinaloa: ¿ Menos armas en casa o solo la foto para el informe?
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Los Mochis, Sinaloa.- Desde que se reactivó en esta administración, el programa de Desarme Voluntario no para de crecer. Y los números oficiales ahí están: de 2022 a 2025, los sinaloenses han entregado de forma voluntaria y anónima 3 mil 555 armas y explosivos.

Solo en 2022 fueron 522 armas. En 2023 subió a 866, en 2024 a 913 y en 2025 cerró con cifra récord de 1,044 armas en los 20 municipios, según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública.

En el papel, es un éxito. La participación ciudadana se duplicó. Este año incluso se pagó hasta 15 mil pesos por arma de alto poder para animar a la gente. Y no son puras pistolitas viejas: en los módulos han caído 25 fusiles, subametralladoras, un lanzagranadas, granadas de fragmentación, pistolas Five Seven y hasta granadas de mortero.

El discurso oficial es que se evitan tragedias domésticas, feminicidios, accidentes con niños y violencia familiar. Y en eso sí tiene razón: cada arma que sale de una casa es un riesgo menos.

Pero aquí viene la pregunta incómoda que nadie hace en la conferencia de prensa:

¿De verdad le está quitando armas al crimen organizado Sinaloa con 1,000 armas al año?

En un estado donde el Ejército destruye en un solo evento 922 armas decomisadas en operativos – 622 largas, 300 cortas y más de 190 mil cartuchos -, donde circulan decenas de miles de armas de alto poder, el desarme voluntario es apenas un gesto simbólico. Una gota en un mar de plomo.

El programa no le quita un cuerno de chivo a un sicario. Le quita la pistola vieja del abuelo al señor que la tenía guardada en el ropero, o la carabina del ranchero que ya no quiere problemas.

Funciona para lo preventivo, para evitar que un pleito de borrachera termine en tragedia o que un niño juegue con una pistola cargada. Para eso sí sirve, y mucho. Pero como estrategia para “sacar las armas de las calles” en Sinaloa, es estéril.

Es un programa noble, pero que sirve más para la foto, para decir que se hace algo por la paz, que para desarmar al Sinaloa violento.

Mientras no se toque el tráfico real de armas de alto poder que entra por la frontera, seguiremos aplaudiendo cada año porque pasamos de 913 a 1,044 armas canjeadas, mientras afuera hay otras 100 mil que nadie va a ir a entregar por 15 mil pesos. 

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