

El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México ya no es sala de abordaje, es sala de captura.
El domingo 20 de septiembre, en dos acciones distintas y sin disparar una sola bala, la Secretaría de Marina, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, la Fiscalía General de la República e Interpol ejecutaron dos órdenes de aprehensión dentro de la terminal 1.
La primera fue contra un hombre de nacionalidad extranjera. Contaba con orden vigente por secuestro agravado. Lo detectaron en filtros, lo detuvieron personal naval en coordinación con la FGR y lo pusieron a disposición del Ministerio Público. No dieron nombre ni país de origen.
La segunda fue contra una mujer buscada por explotación sexual. Fue ubicada gracias a una alerta de Interpol. También cayó en el AICM.
Ambos casos forman parte de la Estrategia Nacional de Seguridad y confirman que el aeropuerto capitalino está convertido en la ratonera federal: solo este año la Marina ha reportado más de 5.8 toneladas de droga aseguradas y la captura de objetivos relevantes en esa terminal.
Les leyeron sus derechos, los esposaron y los trasladaron. No hubo caos, no se pararon vuelos.
El mensaje es claro: si debes secuestro o trata y piensas que puedes cruzar por el AICM como turista, te esperan con esposas, no con maletas.
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