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Columna Periodística -Sin Redundar-

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Por Carlos Avendaño                                      27 Octubre 2026

¡El cacahuate se hunde a 8 pesos el kilo! ¿Y quién defiende al productor? Vaya golpe para los productores de cacahuate de la Región del Évora, estimado lector. Después de trabajar la tierra, invertir en semillas, diésel, fertilizantes y mano de obra, ahora se encuentran con ofertas de compra de apenas ocho pesos por kilo o incluso menos. Hace apenas dos años, algunos productores llegaron a recibir hasta 22 pesos por kilo, haga usted las cuentas. Si estas cifras corresponden a condiciones comparables, estamos hablando de una caída de más del 63 por ciento respecto de aquel precio. Una diferencia que no se queda en los números: golpea directamente los ingresos de quienes viven de la siembra de cacahuate. El año pasado el precio ya había caído considerablemente y, para este nuevo ciclo, los productores vuelven a enfrentar un panorama complicado. Las lluvias favorecieron la temporada, pero tener una buena cosecha no garantiza obtener ganancias cuando el precio de venta se desploma. Porque aquí está el verdadero problema: ¿De qué sirve producir más si al momento de vender la cosecha el ingreso no alcanza para cubrir los costos?El agricultor no puede pagar el combustible con buenos deseos, ni cubrir los fertilizantes con discursos sobre la importancia del campo. Tampoco puede sostener a su familia con la promesa de que el próximo ciclo será mejor. Por esto, los productores están pidiendo la intervención de las autoridades para buscar acuerdos con los industriales y encontrar condiciones de comercialización más justas. Y la pregunta es por demás que obligada: ¿Qué están haciendo las dependencias responsables del sector agrícola para atender esta situación? No se trata de exigir que el gobierno imponga arbitrariamente un precio sin considerar los costos del mercado. Se trata de que se convoque a los productores y a los compradores, se transparenten las condiciones de comercialización y se exploren alternativas que permitan evitar que los agricultores terminen vendiendo por debajo de sus costos. También hace falta conocer los números completos: cuánto cuesta producir una hectárea de cacahuate, cuál es el rendimiento promedio, qué gastos adicionales enfrenta el agricultor y qué precio mínimo necesita para recuperar su inversión y obtener una utilidad razonable. Sin estos datos, los productores negocian en desventaja y las autoridades corren el riesgo de quedarse en las buenas intenciones. Porque cuando los precios suben, todos hablan del mercado, pero cuando se desploman, el productor suele quedarse solo frente a las pérdidas. Y así no existe agricultura que aguante. El cacahuate forma parte de la economía agrícola de la Región del Évora y detrás de cada cosecha hay familias, empleos e inversiones que necesitan condiciones para seguir produciendo. Por esto, las autoridades no deberían esperar a que termine el ciclo para volver a ver el problema, la negociación tiene que comenzar ahora, mientras todavía existe margen para buscar mejores acuerdos de compra. Porque una buena cosecha debería representar una oportunidad para el agricultor, no el riesgo de perder dinero después de meses de trabajo.Ojalá que esta vez las reuniones no se queden en fotografías, promesas y compromisos para revisar el asunto más adelante. Los productores de cacahuate necesitan respuestas, acuerdos y números claros, pero los necesitan antes de entregar su cacahuate a ocho pesos el kilo o menos…

¡Taddei deja el INE! ¿Y quién va a responder por los contratos bajo sospecha? ¡Se le movió el tablero al árbitro electoral! Guadalupe Taddei Zavala anunció su renuncia a la presidencia del Instituto Nacional Electoral (el afamado INE) en medio de señalamientos por presuntas irregularidades en contrataciones, posibles conflictos de interés y relaciones con empresas proveedoras del organismo. La Auditoría Superior de la Federación (ASF) informó que cuenta con indicios que ameritan investigar. Ojo estimado lector, estos son hechos bajo investigación, no una sentencia de culpabilidad. Taddei justificó su decisión diciendo que la estabilidad, credibilidad e independencia del INE están por encima de cualquier interés personal o coyuntural. Y tiene razón en algo, ninguna persona está por encima de una institución. Pero tampoco basta con invocar la defensa del organismo para dar por cerrado un asunto que exige explicaciones. Porque la pregunta que queda en el aire es por demás inevitable: ¿Renunciar significa resolver las dudas? Por supuesto que no. Si existen contratos cuestionados, posibles conflictos de interés o indicios de triangulación de recursos, las autoridades deben de investigar hasta las últimas consecuencias. Que se revisen las licitaciones, los proveedores, los montos, los funcionarios involucrados y cualquier posible beneficio indebido. Sin privilegios, sin encubrimientos y sin fabricar culpables antes de tiempo. El INE no es patrimonio de su presidenta ni de ningún partido político. El INE es una institución fundamental para organizar elecciones y garantizar que la voluntad ciudadana se respete. Por esto, su credibilidad no puede depender de discursos, comunicados o declaraciones de buenas intenciones, debe de sostenerse con transparencia y con resultados. Y aquí viene otra pregunta: ¿Quién garantizará que la persona que llegue a ocupar la presidencia del organismo tenga independencia real y no responda a intereses partidistas? La salida de Taddei ocurre en la antesala de las elecciones de 2027, cuando la confianza en la autoridad electoral será especialmente importante. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo respaldó la separación del cargo y pidió investigar los señalamientos. Hasta ahí todo bien, pero ahora corresponde que las instituciones hagan su trabajo, sin convertir la investigación en una persecución política ni permitir que se archive por conveniencia. Porque la renuncia puede cerrar una etapa, pero no debe cerrar la investigación. Si hubo irregularidades, que se acrediten y se sancionen conforme a la ley, pero si no las hubo, que también se aclare y se restituya la reputación de quien corresponda. En democracia, la confianza no se exige, sino que se construye, y cuando aparecen dudas sobre el árbitro electoral, la mejor respuesta no es pedir que todos miren hacia otro lado, sino abrir las cuentas y dejar que las pruebas hablan por sí solas…

Sin Redundar y diciendo las cosas tal y como son. Suyos los comentarios estimados lectores…

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